Amigas y Amigos: en el año 2009 se cumplen 400 años del nacimiento del Instituto de Mary Ward. En 1609 Mary Ward vio con claridad que tenía que vivir una vida religiosa distinta de la que se vivía en aquel momento. Intuyó "algo diferente" que daría mayor gloria a Dios. Comprendió el contenido de ese "algo diferente", dos años más tarde, en 1611, cuando supo qué forma de Vida Religiosa tenía que fundar. Por eso, hemos decidido recordar y celebrar estos comienzos entre 2009 – 2011.
El Instituto de Mary Ward pertenece a esa larga historia de Vida Religiosa femenina dentro del cristianismo, desde aquellas mujeres que huían al desierto para dedicar su vida a Dios, hasta los monasterios y conventos que iban surgiendo con el tiempo. Como sabemos, Mary Ward introdujo un cambio significativo en la manera de entender la Vida Religiosa para mujeres, su quehacer, y las posibilidades de la vida de la mujer.
Hoy, cuatro siglos más tarde, nos queda su legado. Quiero destacar un aspecto de su vida que nos ha transmitido: la manera de relacionarnos como seres humanos en todas las dimensiones de la vida, recogida en su comprensión de una "persona justa", retratada en un documento llamado el "alma justa". Una manera de relacionarse en rectitud y veracidad consigo, con Dios, con otras personas y con los demás habitantes de la tierra; y una vida así vivida se verá impregnada de una alegría profunda.
Durante cuatro siglos, miles de mujeres han hecho suya esta inspiración en el Instituto de Mary Ward. También son muchos miles las mujeres cuyas vidas se han visto impactadas mediante la educación recibida desde esta visión originaria. Y desde hace más de cuatro siglos, niños, jóvenes, hombres y mujeres nos unimos formando parte de esta gran familia.
Para recordar y celebrar aquella primera inspiración hemos escogido el siguiente lema:
"Lo que Dios desea de ti: simplemente que practiques la justicia, ames con ternura y camines humildemente con tu Dios" (Mq.6,8)
El vivir desde la justicia, la ternura y la humildad, retrata a esta mujer cuyo empeño se vio contrariado tantas veces y cuya vida se extinguió sin haber visto más que el fracaso de su propósito. Queremos que el espíritu de nuestro lema sea inspiración para este 4º Centenario al recordar y celebrar el don de Mary Ward al mundo y a la Iglesia.
Es motivo de profunda alegría el invitar a la "Familia Mary Ward" a unirnos para hacer memoria de 400 años de historia, de la mujer que lo inició, y de Dios que le inspiró. Y lo haremos todas las personas que hoy nos sentimos parte de ese sueño inicial, que formamos parte de esta gran "familia".
Cecilia O´Dwyer IBVM
Provincial IBVMaría