Hoy se celebra el Día Mundial de todos los niños y niñas, los más vulnerables y frágiles de nuestra sociedad. Y en un día como hoy, queremos acordarnos especialmente de todos los niños y niñas que sufren en el mundo.
Según un informe publicado ayer por Ayuda en Acción, la cuarta parte de los niños menores de cinco años sufren hambre o desnutrición. Muchos de ellos morirán antes de llegar a la vida adulta de hambre, o por otras causas relacionadas con el hambre.
Nos acordamos también de los niños que viven con violencia, víctimas del maltrato o de ambientes de conflicto, guerra, violencia. Es el caso, por ejemplo, de los niños palestinos. Ayer una ONG israelí, denunciaba que de 93% de los niños palestinos sufren violencia doméstica, y que sólo el 52% de las familias palestinas se ven en disposición de ofrecer a sus hijos un ambiente adecuado donde crecer.
Y de los 166 millones de niños que cada mañana, en vez de coger los libros para ir a la escuela, cogen las herramientas para ir al taller, a la mina o al trabajo. Millones de niños que se ven privados de una educación y de las posibilidades de mejorar sus circunstancias, niños que se pasan los días haciendo el trabajo que correspondería a los adultos, la mayoría de las veces por un mísero salario.
Nos acordamos de todos aquellos niños que por unas u otras causas no pueden disfrutar de su infancia: niños soldados, niños esclavos, víctimas de la violencia o el hambre, niños que crecen en soledad, abandonados, enfermos, huérfanos...